Aconteció en aquellos días, que la noticia de la muerte de Jesús, comenzó a propagarse entre las aldeas y caminos a las afueras de Jerusalén. Muchos de los amigos y seguidores de Jesús quedaron atónitos al enterarse que su maestro, aquel que creían seria el libertador de su pueblo, finalmente había muerto a manos de sus perseguidores.